Aspectos destacados
- La detección temprana a través del cribado neonatal permite el acceso oportuno a terapias para la AME que cambian vidas.
- Tratamientos innovadores como la terapia génica están revolucionando el manejo de la AME y los resultados para los pacientes.
Resumen
La atrofia muscular espinal (AME) es un trastorno neuromuscular genético causado principalmente por mutaciones en el gen SMN1, que conduce a la degeneración progresiva de las neuronas motoras, debilidad muscular y atrofia. Presenta un amplio espectro clínico, desde formas infantiles severas hasta casos leves de inicio en la adultez, influenciado por el número de copias del gen SMN2. El diagnóstico combina la evaluación clínica con pruebas genéticas. La detección en recién nacidos facilita el tratamiento temprano utilizando terapias como nusinersen, onasemnogene abeparvovec y risdiplam, que aumentan la proteína SMN funcional. A pesar de los avances, persisten desafíos en el acceso al tratamiento, la seguridad y la eficacia en los diferentes grupos de pacientes. La AME impacta significativamente en las políticas de salud y el apoyo a los pacientes a nivel mundial.
Características Clínicas y Clasificación
La AME causa debilidad muscular progresiva debido a la pérdida de neuronas motoras inferiores, con síntomas que van desde el inicio prenatal hasta formas adultas. Los casos severos se presentan temprano con insuficiencia respiratoria y dificultades para alimentarse; los casos más leves tienen un inicio posterior con habilidades motoras variables. Puede ocurrir afectación bulbar, y el diagnóstico diferencial incluye otros trastornos neuromusculares. Tradicionalmente, la AME se clasifica en Tipos 0-IV según la edad de inicio y los hitos motores, pero los fenotipos existen a lo largo de un continuo influenciado por el número de copias de SMN2. El Tipo 0 es el más severo, a menudo fatal en la infancia; el Tipo I se presenta antes de los 6 meses con incapacidad para sentarse; los Tipos II y III tienen un inicio posterior con movilidad variable; el Tipo IV es de inicio en la adultez con síntomas leves.
Genética y Herencia
La AME resulta de mutaciones autosómicas recesivas en SMN1 en el cromosoma 5q13. La mayoría de los casos involucran la deleción homocigota del exón 7 en SMN1. SMN2, un gen casi idéntico, produce principalmente proteína no funcional pero modifica la severidad de la enfermedad dependiendo de su número de copias. Las pruebas genéticas precisas diferencian las copias de SMN1 y SMN2 y detectan mutaciones puntuales. La frecuencia de portadores varía según la etnicidad, generalmente alrededor de 1 en 40 a 1 en 60, con un riesgo del 25% de descendencia afectada si ambos padres son portadores. La detección de portadores y el asesoramiento genético son vitales para la evaluación de riesgos y la planificación reproductiva.
Diagnóstico
El diagnóstico de AME combina signos clínicos de debilidad muscular con pruebas genéticas moleculares, detectando deleciones de SMN1 en el 95-98% de los casos. La detección en recién nacidos mediante ensayos basados en PCR permite la detección e intervención tempranas. Si la prueba de deleción es negativa pero persiste la sospecha, se realiza la secuenciación para mutaciones en SMN1. La evaluación del número de copias de SMN2 informa sobre el pronóstico y las decisiones de tratamiento. Estudios adicionales como electromiografía y biopsia muscular ayudan a diferenciar la AME de otras enfermedades neuromusculares. El asesoramiento genético es esencial para explicar las implicaciones para las familias.
Tratamiento
El tratamiento involucra cuidados de apoyo—terapia física y ocupacional, apoyo nutricional y dispositivos de asistencia—y terapias que modifican la enfermedad aumentando los niveles de proteína SMN. Los medicamentos aprobados incluyen nusinersen (oligonucleótido antisentido), onasemnogene abeparvovec (terapia de reemplazo génico) y risdiplam (modificador de empalme de SMN2 oral). Estas terapias mejoran la supervivencia y la función motora, especialmente con la iniciación temprana. Los estudios clínicos en curso evalúan la seguridad y eficacia a largo plazo, mientras que los tratamientos emergentes buscan complementar las opciones existentes. Los desafíos incluyen la accesibilidad al tratamiento y la gestión de efectos adversos.
Pronóstico
El pronóstico varía según el tipo de AME, con formas severas de inicio temprano que históricamente tienen una supervivencia pobre. El diagnóstico y tratamiento temprano, especialmente a través de la detección en recién nacidos, mejoran significativamente los resultados. Los avances en terapias basadas en SMN han alterado la progresión de la enfermedad, particularmente en los Tipos I y II. El cuidado multidisciplinario y la evaluación continua siguen siendo importantes para optimizar la calidad de vida del paciente.
Epidemiología
La incidencia de AME es aproximadamente de 5 a 24 por cada 100,000 nacidos vivos, con una prevalencia alrededor de 1 a 2 por cada 100,000 debido a la reducción de la esperanza de vida. Las frecuencias de portadores difieren según la etnicidad; en los EE.UU., aproximadamente 1 de cada 47 caucásicos y 1 de cada 72 afroamericanos son portadores. Se recomienda la detección universal de portadores independientemente de la etnicidad. Los datos epidemiológicos a menudo derivan de diagnósticos clínicos y varían debido a presentaciones heterogéneas.
Investigación y Terapias Emergentes
La investigación actual se centra en expandir la evidencia para los medicamentos aprobados en poblaciones diversas y explorar nuevas terapias que complementen los tratamientos dirigidos a SMN. Varios agentes reutilizados y compuestos novedosos están bajo investigación. Desde 2016, las terapias que modifican la enfermedad han transformado el cuidado de la AME, con ensayos en curso y estudios preclínicos que ofrecen esperanza para futuros avances.
Historia
La AME fue descrita por primera vez a finales del siglo XIX como un grupo de enfermedades hereditarias de las neuronas motoras. La identificación del gen SMN1 a finales del siglo XX permitió el diagnóstico genético y la detección de portadores. Los estudios de historia natural han mejorado la comprensión de la variabilidad de la enfermedad e informado las guías de manejo actuales que enfatizan el cuidado multidisciplinario.
Sociedad y Cultura
La AME afecta profundamente a los pacientes, las familias y los sistemas de salud debido a su severidad y naturaleza genética. Los avances en el tratamiento han aumentado la conciencia y la defensa, involucrando colaboraciones entre las partes interesadas para mejorar el acceso y la investigación. El cuidado de apoyo multidisciplinario mejora la calidad de vida, reflejando la importancia de los esfuerzos coordinados en la gestión del paciente.
The content is provided by Blake Sterling, Scopewires